Paseo por una calle solitaria, todo esta oscuro y llueve, las farolas me observan y el paso en el tiempo me duele. El filo de mi cuchilla me aprieta, es el llegaré al final de la forma más fácil. La vida no es bella, tan solo busco estar sola ahora, en un laberinto sin salida. Dejé de pedirle ayuda a Dios, hablo con mi conciencia a solas, ella me pide que apriete el gatillo, y tengo miedo de decir adiós. Lo siento si he fallado una vez más, he notado la verguenza al mirarme en el espejo mamá. Perdóname te lo suplico!
No se si me explico, estoy sentada en la varandilla de un séptimo piso, pero ya estoy muerta por dentro y estoy cansada, estoy harta de vivir huyendo siempre del pasado. Fui cobarde, me rendí más de una vez. Ya ni lucho, páginas en blanco, tintadas del rojo de mi sangre. No merezco ni una lágrima. Mi nota de suicido llegó tarde, firmé un documento con Satanás, para librarme solo tengo que saltar sin más.
Salto, salto a un vacío que nunca se acaba, pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para, para no verme más la cara. Disparame!
Mi alma pide a gritos salir de su cuerpo ya.
Siento como si ya estuviera muerta, en un mundo de ciegos. No tengo nada que dar ni recibir, vivo boquiabierta, y apenas escribo. Algo esta jodido en mi mente, me siento hija adoptiva.
Pero yo ya no quiero vivir más, es demasiado duro.
Cuando muera, escupid en mi tumba si apuro, echo mi conjuro de la eterna estupidez, siento la rigidez en mis músculos, es liberador vivir sin futuro, sentir la traición hace que muera prematura. Es puro veneno lo que siento lo juro. Con rabia en la sangre solo pude pedir perdón, cuando fui inmadura. Dile a mi sister que busque mis palabras en el viento, cuando sople a los que desearon mi mal, yo les deseo el doble por haber echo pedazos un corazón noble.
Estoy sola en un silencio que me molesta y grito, escucha mi última palabra, léete mi último escrito, préstame atención, solo pido eso, lo necesito.
Caen gotas de sudor y de mis ojos en mi nota de suicidio , siento no poder no decir más. Pocos llorarán, pero cuantos se alegráran. Vi mi nombre en una lápida y no me pareció extraño. Cuantas cargas he llevado para tan pocos años. No hay nada que me frene, llevo tanto tiempo muerta, dentro de mí ya no hay nada, tan solo soy otro cuerpo, arrastrado por el viento, tan violento que sopla el destino.
No hay testigo, no hay amigos, no queda ningún motivo, solo recorro el camino, se que en las puertas del cielo no hay sitio para esta peregrina. Dios? Parece ser mentira, hoy sabré si es cierto lo de que tras la muerte existe otra vida.
Hoy es lunes, martes, o tal vez miércoles. No sé el porqué pero en mis ojos ya no llueve. PUEDE QUE TU RECUERDO ME MANTENGA VIVA, SI EL EXILIO NO QUIERE MANDARME DIRECTO AL OLVIDO ~
No hay comentarios:
Publicar un comentario