- Budanito
- Siempre tengo algún objetivo de vida, sino siento que todo lo que hago no vale nada. Me propongo día a día a ser mejor persona y a ayudar a los que me rodean y me necesitan. Me encanta conocer gente y que de a poco se transformen en personas que no quiero perder jamás. Amo a mi familia y en especial a mis sobrinos, que son la luz de mis ojos! Tengo amigas contadas con los dedos de las manos, que se que jamás van a fallarme ni menos faltarme; se elegir mis amistades. Me considero buena mina, simpática, divertida y demasiado orgullosa.
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010

Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre. El no ya lo tengo, dice alguien para darse coraje, porque el “no” es lo que nos rige; decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí; a veces decimos “sí” sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo. De una chica rapidita decimos que tiene el sí fácil, pero no se trata de eso la vida? ¿De decir sí, de avanzar, de vivir? El sí nos compromete, y nos desnuda; el sí expone nuestros deseos, el sí señala que algo nos falta. Una vez más estamos ante esa decisión; que todo siga siendo no, o animarse al sí y zambullirnos en la vida, esa vida que vivimos deteniendo todo el tiempo con el no.
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El corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire, ahogados. Duele abrir los ojos. Es como salir de la oscuridad, que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente. Mejor mirar para otro lado, dicen. Meter la cabeza abajo de la tierra como hace la avestruz. Pero para que algo cambie hay que romper la burbuja, hay que salir de la cajita de cristal... Abrir los ojos y animarse a ver, aunque lo que haya para ver te estruje el corazón.
