Mi foto
Siempre tengo algún objetivo de vida, sino siento que todo lo que hago no vale nada. Me propongo día a día a ser mejor persona y a ayudar a los que me rodean y me necesitan. Me encanta conocer gente y que de a poco se transformen en personas que no quiero perder jamás. Amo a mi familia y en especial a mis sobrinos, que son la luz de mis ojos! Tengo amigas contadas con los dedos de las manos, que se que jamás van a fallarme ni menos faltarme; se elegir mis amistades. Me considero buena mina, simpática, divertida y demasiado orgullosa.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cuando te preguntas por qué y no tenes respuesta no hay paz, te sentís caer al vacío, no hay pregunta que duela más que ‘por qué’.
Y necesitamos entender eso que nos inquiera, nos perturba, nos genera ansiedad.
No entender nos enmudece. Habrá que aceptar lo que no tiene explicación, eso que ocurre sin que sepamos por qué.
Ese absurdo que amarga nuestra existencia, eso que nos deja en soledad preguntándonos una y otra vez por qué, por qué.
Ese sin sentido que vuelve nuestra vida irreal, ese por qué que necesita una respuesta urgente, esos por qué que desesperan.
Cuando lo absurdo es tan absurdo ya nada importa.
Quizá se trata de aceptar que en la vida hay cosas que no tienen explicación… o sí.

Sufrir en silencio es un grito desesperado, un grito mudo que ensordece.
El vacío se vuelve innombrable porque solo nombrar eso que nos falta nos parte el corazón al medio.
Es como eso que no queres contar para que no se pinche, crees que el solo hecho de nombrarlo puede arruinar todo.
¿Lo existe en silencio deja de existir si lo ponemos en palabras?
Palabras obvias que no hace falta decir o tal vez justamente por obvias hay que decirlas.
Lo viste mil veces, sabes que pasa, pero hasta no ponerle palabras no es real.

No hay comentarios:

Publicar un comentario